Curando las heridas

Escribiendo el primer borrador de este artículo me di cuenta que el tema de la solidaridad es complejo, que no se puede tratar a la ligera y que tenía que llenarme de más argumentos que el solo hecho de querer mostrar la gentileza de las personas o de las instituciones.

Ha pasado más de una semana desde que sucedió el terremoto en la costa ecuatoriana, movimiento telúrico de gran magnitud que mostró el poder de la naturaleza sobre la materia: edificaciones destruidas, economía desactivada, pero sobre todo vidas humanas extinguidas y vidas humanas que buscan razones para seguir luchando, encontrando motivos para vivir ante el desastre.

Y no es para más, no sería difícil cuestionarse las cosas que tenemos alrededor hasta llegar a cuestionar a Dios, buscando motivos para no decaer, para seguir creyendo, para encontrar la respuesta, aún cuando está cerca.

Hemos encontrado muestras de aliento en el patriotismo, enarbolando la bandera de una región o del país. La verdad ayuda mucho, por ejemplo, los manabitas tienen en sus venas un espíritu emprendedor y lo veo en varios amigos de esa parte del país, metiéndole ganas y sabor a la vida y esta vez no será la excepción. Y los ecuatorianos estamos motivados a ayudar con un impulso casi instintivo, identificándonos: el dolor de ellos es el dolor de todos como nación.

Pero también buscamos aliento en nuestras familias, en nuestros hijos, en que tenemos que mostrarles el camino, que podemos levantarnos, que se puede seguir, que un tropezón no es caída, y sobre todo, la vida es digna de vivirla.

Y es digna de ser vivida porque nos damos cuenta que no todo es rosa, que hay problemas y grandes retos que nos permiten sacar lo mejor de nosotros ante la adversidad; y en el camino, darnos cuenta que tenemos virtudes que permiten hacer el bien a las personas que nos rodean y al entorno.

Es de esta manera, viviendo la vida dignamente donde podemos ser solidarios, el patriotismo tendrá sentido si tratamos a las personas como “otro yo”; que el aliento que buscamos para seguir adelante está en nosotros, viviendo con dignidad con los demás; tratando de ser justos, de respetar a las  personas y respetar a la naturaleza. Y así, sin darnos cuenta, será más llevadero nuestro duelo, menos doloroso el levantarnos de las cenizas, reconstruyendo con esperanza, hasta que llegue un momento en que, sin olvidarnos del pasado, curaremos las heridas con Amor.

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